¿Y si la Liga MX Femenil fuera dos ligas en una?

Fotografía: Eleven Legends

Durante varios torneos, la comunidad de ‘Amistades FIFAS’, Nuestro Territorio y demás plataformas de contenidos donde interactuamos con la Dra. @futbo13ra, la Profe @BrenMoller y @DatoCaro, se ha sostenido un debate que muchos amables lectorxs recordarán: #TeamBrecha vs. #TeamDistancia

Podríamos argumentar que nuestra deliciosa Liga MX Femenil es un claro reflejo de nuestra ‘mexicanidad’, donde todo se siente como constante contradicción: cada vez se dan más partidos cerrados, más duelos con resultados un tanto inesperados… y al mismo tiempo seguimos viendo goleadas de 7-0, 8-1, hasta 11-0 que nos regresan a la conversación de siempre: "la brecha sigue igual", "no hay competitividad", "esto no avanza", etc.

Como ya saben, aquí en @UnEquipoDiferente, nos encanta analizar los datos y buscar algunas respuestas a esas preguntas que surgen de las conversaciones sobre nuestra querida Liga.  Por eso nos dimos a la tarea de revisar todos los marcadores de los últimos 5 torneos de Liga (Apertura 2023 a Apertura 2025), 835 partidos y 2,785 goles de nuestra base de datos. También usamos ese dato que tanto nos gusta: el xG (Expected Goals o Goles Esperados) que pueden leer que es en este post previo donde lo explicamos a detalle.

Luego de dicho análisis llegamos a la siguiente conclusión (y aquí viene la parte sabrosa): las dos cosas pueden ser verdad al mismo tiempo.

Quizá el error  que hemos cometido como comunidad, y con cierto grado de ironía coyuntural, dicho sea de paso, es buscar la respuesta desde una perspectiva binaria en lugar de pensar que ambas puedan suceder a la par y explicar este fenómeno.

Observamos que la Liga MX Femenil se está moviendo en dos direcciones a la vez: la competencia se aprieta con los clubes de arriba, pero la base sigue sufriendo de forma aguda. Y en algunos síntomas, se nota más que nunca.

Para ser más claros: muchos partidos apretados conviven con un bloque nada despreciable de partidos que se rompen y se vuelven goleadas. No es poesía. Es distribución.

La pista: la liga ya se ve "bimodal"

En el mega análisis de 5 torneos hay un dato que explica el mood completo: en cada uno, alrededor de la mitad de los partidos son "cerrados" (definidos por 1 gol o menos), pero entre 14% y 19% son goleadas (diferencia de 4 o más, según nuestro criterio editorial). 

Sin embargo, eso todavía no explica por qué pasa esa situación; solo nos dice que la liga no se comporta como una campana "normal". Y para explciar una idea compleja de forma más digerible, hay que separar el ruido.


La regla del juego: ‘Hay niveles’

Para no discutir en el vacío, dividimos a los equipos por zonas según su posición promedio en tabla durante estos últimos 5 torneos:

  • Top: los que terminan del 1º al 4º (las líderes: América, Tigres, Monterrey, Pachuca).

  • Medio: del 5º al 12º (la zona de batalla: Guadalajara, Pumas, Toluca,Cruz Azul, Tijuana, Juárez, Atlas y Querétaro).

  • Bajo: del 13º al 18º (el sótano: León, Atlético de San Luis, Puebla, Necaxa, Santos, Mazatlán).

Sabemos que este listado sorprenderá a casi nadie, pero nos permite entender qué tipo de enfrentamiento se da en cada cruce. Porque no es lo mismo un Tigres vs América, que un Monterrey vs Mazatlán, sin la menos intención de menospreciar a Las Cañoneras. Y también es importante mencionar que esto es multifactorial y se logra explicar desde números ángulos, no tiene una sola razón o explicación.

1) Arriba sí se está apretando (y se nota más donde importa).

En los datos de 5 torneos, los cruces Top vs Medio promedian una diferencia de 1.95 goles. Pero los Top vs Top son todavía más cerrados: 1.47 goles de diferencia, y 6 de cada 10 partidos se definen por un gol o menos.

Y lo más importante es la tendencia. Vean cómo evolucionó el porcentaje de partidos cerrados cuando los grandes se enfrentan entre sí:

  • Apertura 23: 50%

  • Clausura 24: 58%

  • Apertura 24: 67%

  • Clausura 25: 67%

  • Apertura 25: 70%

De la mitad a siete de cada diez. La élite compite verdaderamente entre sí. Se respetan, se estudian y se neutralizan. Ganar esos duelo de élite cuesta más.

La zona media también se está volviendo más competitiva internamente: pasó de 1.61 a 1.37 de diferencia de goles promedio. Mientras tanto, el abismo entre los de arriba y los de abajo se profundiza

2) Abajo el problema no es solo perder: es no competir ofensivamente.

Ahora viene la parte incómoda. Porque sí, mientras arriba se aprieta, abajo hay un síntoma que grita ‘#TeamDistancia’. Y no es solo "reciben muchos goles". Es algo más básico: Se quedan en cero demasiado seguido. La tabla de "Partidos Sin Anotar" lo deja clarísimo:

  • Necaxa: 54.1% de sus partidos sin anotar

  • Puebla: 49.4%

  • Mazatlán: 48.2%

  • Santos: 44.7%

Para comparar: América se queda en ‘0’ en 8% de sus partidos. Tigres en 11.9% y mis queridas Pumas en 12.9%.

Esto explica por qué los equipos del ‘rango Bajo’ son tan vulnerables a que sus "partidos se rompen": si no tienes gol (o amenaza de gol, al menos), no tienes cómo frenar a tus rivales. Y a partir de ahí, una goleada es un desenlace estadísticamente razonable.

¿Quieren un dato aún más contundente? Los equipos del fondo generan apenas 1.05 goles esperados (xG) por partido. Los del Top generan 2.75. Casi tres veces más peligro. Antes de que ruede el balón, la cancha ya está inclinada.

3) Las goleadas siguen pero están concentradas.

Aquí es donde el fenómeno dual se cuenta solo. Los cruces Top vs Bajo representan alrededor del 12% del calendario total, pero equivalen al 35% de las goleadas de la liga. 

Esto cambia la conversación: la liga produce goleadas de forma muy predecible cuando se cruzan ciertos clubes. Y los ejemplos recientes funcionan para ilustrar fenómeno:

  • América 11-0 Querétaro (Apertura 25) — récord histórico

  • Tigres 9-0 León (Apertura 25)

  • Guadalajara 10-2 Santos (Clausura 24)

  • Mazatlán 0-8 Guadalajara (Clausura 25)

  • Mazatlán 1-8 América (Apertura 24)

Estos nos apunta a una dirección clara: las goleadas suceden cuando un Top enfrenta a uno Bajo que no puede sostener el partido. De hecho, cuando un equipo Top enfrenta a uno del fondo, el 48% de esos partidos termina en goleada. Casi la mitad. Pero cuando esos mismos clubes de arriba se enfrentan entre sí, las goleadas se reducen a tan solo un 10%.

Mazatlán y Santos aparecen como víctimas recurrentes. No es casualidad que estos equipos tengan porcentajes de partidos sin anotar cercanos al 50%. Además, los upsets son casi inexistentes. En 100 partidos entre equipos Top y Bajo durante cinco torneos, los equipos de abajo solo ganaron dos veces:

  • Puebla 4-3 Pachuca (Apertura 2023)

  • Atlético de San Luis 1-0 Monterrey (Clausura 2025)

Dos victorias, 2%. La movilidad hacia arriba desde el sótano es prácticamente una utopía.

La paradoja del Apertura 2025

El último torneo analizado condensa perfectamente la dualidad que planteamos en este artículo: por un lado, los partidos Top vs Top alcanzaron su máximo histórico de partidos cerrados (70%). Por otro, las goleadas Top vs Bajo también llegaron a su pico (55% de esos encuentros).

La diferencia promedio de goles cuenta la historia. Entonces… ¿la brecha se reduce o se agrava?

(disculpen la ambigüedad, pero es la respuesta honesta). Se reduce arriba, porque Top vs Medio y Top vs Top tienen márgenes más cerrados. Hay más resistencia, más partidos donde ganar cuesta. Se acentúa abajo, porque la parte baja tiene un problema ofensivo estructural: numerosos partidos sin anotar, muy poco peligro generado y demasiados goles en contra.

¿Un número que lo diga sin rodeos? En el acumulado de puntos de estos últimos 5 torneos, la brecha entre el 1º (América, 249 pts) y el 18º (Mazatlán, 38 pts) es de 211 puntos. Eso no es "diferencia": eso es un ecosistema con pisos distintos.





El hallazgo central: un fenómeno dual – dos Ligas en una 

Arriba, la élite se comprime, abajo, el sótano se hunde.

De las 137 goleadas registradas en cinco torneos, casi la mitad (48 partidos) ocurrieron en enfrentamientos Top vs Bajo. Eso es el 48% de todos los partidos entre esas zonas.


Las 10 mayores goleadas (todas involucran a equipos del fondo):

  1. América 11-0 Querétaro (Apertura 25)

  2. Tigres 9-0 León (Apertura 25)

  3. Guadalajara 10-2 Santos (Clausura 24)

  4. Mazatlán 0-8 Guadalajara (Clausura 25)

  5. Mazatlán 1-8 América (Apertura 24)

  6. Monterrey 7-0 Necaxa (Clausura 24)

  7. Toluca 7-0 Santos (Clausura 24)

  8. Santos 0-7 Tigres (Apertura 23)

  9. Monterrey 7-0 León (Apertura 23)

  10. Tigres 7-0 Mazatlán (Clausura 25)


La Liga MX Femenil está evolucionando hacia un modelo de competencia estratificada:

Zona TOP (4 equipos): Concentran el 36-38% de los puntos totales, pero cada vez se diferencian menos entre sí. Los partidos directos son batallas tácticas que se deciden por detalles.

Zona MEDIA (9 equipos): Terreno de alta volatilidad donde equipos como Pumas pueden rozar la élite un torneo y hundirse al siguiente. La diferencia entre el 5º y el 12º lugar es cuestión de rachas.

Zona BAJA (5 equipos): Un sótano cada vez más profundo, donde los upsets son excepcionales (2%) y las goleadas son la norma (48% de los partidos contra el Top 4).


EXTRA: Lo que Tigres enseña sobre ganar cuando verdaderamente importa

Y aquí viene un bonus que conecta todo: ¿por qué ciertos equipos dominan la Liguilla aunque la fase regular sea cada vez más pareja?

Tigres es el caso de estudio perfecto. En 5 torneos de Liguilla, jugaron 24 partidos con un récord casi imposible: 11 victorias, 11 empates, solo 2 derrotas. Eso es perder apenas el 8.3% de las veces. En fases de eliminación directa, donde un tropiezo te manda a casa, esa consistencia vale oro. 

(Si no me creen, pregúntenle a mis Pumas que han disputado 8 partidos de Liguilla y sólo han cosechado UN empate del Apertura 23 al Apertura 25)

¿Y qué hace a las Amazonas el "equipo de Liguilla" por excelencia? 

a) Sobrevivir de visitante, resolver en casa. En series de Ida y Vuelta, empatar ya es medio camino al objetivo, aprovechando que suele clasificarse en el Top (1-4). Tigres empató el 45.8% de sus partidos de Liguilla en ese lapso. Suena feo hasta que te das cuenta de que no ha perdido como local (12 PJ, 0 derrotas). La virtud de NO perder.

b) Las porterías en cero son un hábito. En el acumulado de 5 torneos, Tigres lidera ese rubro: 57 en 109 partidos (52.3%). Cuando el partido se aprieta, un 0 atrás te compra tiempo y paciencia.

c) Gana el juego de la eficiencia. En la tabla de xG acumulado, Tigres ha anotado 22.2 más goles de los esperados ( segú el xG). En Liguilla no siempre vas a poder aplastar al rival con 25 remates, pero sí puedes ganar con la calidad en la definición de las llegadas que generan.


La conclusión: una liga que se bifurca

La Liga MX Femenil está viviendo un proceso rarísimo pero lógico: El techo se está cerrando, pero el piso no sube al mismo ritmo. Por eso sentimos dos ligas en una. Una liga donde un penal, un error, una genialidad define el partido, pone a América, Tigres, Pachuca y Rayadas en una posición claramente privilegiada. Donde Pumas puede subir un torneo y competirles de tú a tú (CL 25) y al siguiente, caer al lugar 11 (Ap 25). Y donde Tigres domina la Liguilla porque entiende mejor que nadie cómo ganar partidos cerrados.

Y en simultáneo, es una liga donde ciertos equipos están sobreviviendo con partidos sin gol, donde casi la mitad de los duelos ante los grandes terminan goleados, y donde el 2-0 ya es sentencia porque no tienen con qué remontar.

Si algo me gustaría que nos quedara como reflexión es lo siguiente: 

Es VITAL que los clubes del rango Bajo de la Liga MX Femenil inviertan, mejoren, crezcan porque con ello, no solo "se acaban las goleadas", sino que también se vuelve más retadores para el nivel Medio. Y entonces sí, la competitividad deja de ser un fenómeno "exclusivo de los de arriba" y se vuelve un rasgo transversal de liga.

La pregunta es si verdaderamente se está trabajando para que el piso también se eleve en lugar de hundirse. Porque una liga de dos velocidades es interesante de analizar, pero una más competitiva y pareja, sin duda que sería mucho mejor para todxs.

Y mientras escribo estas últimas líneas, recuerdo que comencé este post señalando a la “Liga MX Femenil como un claro reflejo de nuestra ‘mexicanidad’ y su constante contradicción”. ¿Será que esta hipóteis es real, más allá del futbol?



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