¿Y si el problema somos la afición y no los equipos?
Hace unos días, nuestras queridas @BrendaMoller, @DatoCaro y la tía @futbo13ra sostuvieron una conversación muy importante durante gran parte de ‘Nuestro Territorio’. En breve, charlaron sobre cómo cada torneo se repite la misma escena donde la afición critica (o juzga) a los clubes por no cumplir “las expectativas”.
Cuántas veces hemos visto que Chivas queda fuera de Liguilla y las redes explotan: "¡Fracaso!", "¡Fuera el técnico!", "¡Un equipo tan grande no puede estar así!". Lo mismo con mis queridas Pumas y su (tristemente) clásica eliminación en Cuartos de Final y la afición reclama: "¡Ya merecemos un título!". O cuando Toluca y Cruz Azul sa clasifican a una Liguilla y al siguiente torneo mucha gente las sitúa como ‘candidatas al título’.
Entonces caí en cuenta de que el problema es que, como afición, pareciera exigimos con base en percepciones, no en evidencia. Pero más importante aún, estamos trasladando la historia del futbol varonil al femenil como si fueran equivalentes. Asumimos que un "equipo grande" en una categoría debe serlo en la otra. Pero la Liga MX Femenil tiene apenas 8 años, y su historia de sus clubes es muy diferente.
Y el problema va más allá de la falta de información y tiene que ver también con algo más de fondo. Es la forma en cómo pensamos las personas y como nuestro cerebro nos juega en contra.
¿Qué es un sesgo cognitivo? Un atajo mental que nos ayuda a procesar información rápido, pero que a veces nos lleva a conclusiones equivocadas. Todos caemos en esos ‘errores’ porque el cerebro busca patrones, respuestas rápidas, certezas y muchas veces nos engañan sin que nos demos cuenta.
Todos cargamos con sesgos cognitivos que distorsionan cómo evaluamos a los equipos: por ejemplo, transferimos la "grandeza" del futbol varonil al femenil mediante anclajes sin sustento, le damos más peso a un buen torneo reciente que a 15 torneos mediocres, y cuando los datos contradicen lo que creemos, los ignoramos. No es mala fe, es cómo funciona la mente humana. Pero si queremos exigir bien, tenemos que hacernos conscientes de esos sesgos.
A partir de esto, podemos plantearnos muchas interrogantes: ¿Cruz Azul puede ser considerado un competidor real si solo ha clasificado a Liguilla en el 19% de los torneos disputados? ¿Pumas debería pelear títulos cuando NUNCA ha llegado a una Semifinal? ¿Toluca es candidato si su única Semifinal fue hace 7 años?
Este análisis busca responder una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿a quién se le puede exigir qué? Y lo hicimos bajo una premisa que pocas veces se discute: la consistencia, tomando como base la argumentación de ‘Nuestro Territorio’. Y lo hicimos de la siguiente manera:
Revisamos los 17 torneos de la Liga MX Femenil (Apertura 2017 al Apertura 2025)
Excluimos el Clausura 20 que se suspendió por la pandemia Covid-19 en la J10
Analizamos las posiciones finales de los 18 equipos activos (más los 3 equipos que participaron y ya desaparecieron: Lobos BUAP, Morelia y Veracruz)
¿CÓMO MEDIMOS LA CONSISTENCIA?
Cuando quisimos evaluar qué tan consistente es cada equipo, teníamos varias opciones. La más obvia era ver el mejor y el peor torneo de cada uno y calcular la diferencia.
Por ejemplo, Pachuca ha terminado 1° y 9° en su mejor y peor torneo, respectivamente. Eso es una diferencia de 8 posiciones. Toluca ha terminado 4° y 15°, una diferencia de 11 posiciones. Con esa lógica, Pachuca sería más consistente que Toluca.
El problema es que esa medición nos puede ser engañoso considerando algún torneo atípico, ya sea muy bueno o muy malo. Volviendo al ejemplo de Tuzas, terminó 9° una sola vez en 16 torneos (Apertura 2021). En realidad es una excepción cuando en los 15 torneos restantes siempre estuvo entre el 1° y el 8°.
Por ello necesitábamos una medición que tomara en cuenta todos los torneos, que reconociera cuando un mal torneo es una anomalía comparado a cuando los altibajos son la norma. Entonces utilizamos una herramienta estadística llamada ‘‘Desviación Estándar’. Puede sonar compleja, pero es parte del temario de Estadística en la Prepa (en caso de que lo hayan olvidado).
La ‘Desviación Estándar’ revisa cada uno de los 16 torneos y calcula qué tan lejos estuvo el rendimiento del promedio del equipo. Si la mayoría de los torneos están cerca del promedio, el número es bajo (equipo consistente). Si los torneos están muy dispersos, el número es alto (equipo volátil).
Para explicarlo un poco mejor, imaginen que van a comprar el abono para los partidos de su equipo, pero antes de hacerlo quieren saber si verán un equipo competitivo o si van sufrir. Con algunos equipos, la respuesta es fácil. Tigres estarán peleando arriba y Necaxa tendrá un torneo más complicado, pero ambos son equipos predecibles.
En cambio, hay otros equipos donde la respuesta es "depende del torneo". León y Atlas pueden pelear liguilla en Mayo, y después quedar en el lugar 13 en Diciembre. En este caso, son equipos más impredecibles. Esa diferencia entre lo predecible y lo impredecible es lo que llamaremos ‘consistencia’.
Para resumirlo brevemente:
a) Tigres suele terminar entre 1° y el 4° lugar, además de que siempre pelea el título. Solo una vez terminó 6° (Clausura 2025) y eso ya fue noticia.
b) Toluca hay torneos en 4° (peleando Semifinal) y torneos en 15º. Aunque su promedio es 8°, puede terminar en cualquier parte de la tabla.
c) Necaxa promedia el 16° lugar. Y siempre, siempre, termina entre el 12° y el 19°*. Nunca ha dado una sorpresa. Necaxa es predecible... en el fondo.
* El Apertura 19 se disputó con 19 clubes y las Centellas fueron último general.
El punto clave: ser consistente no significa ser bueno, sino ser predecible. Tigres es consistente arriba, Necaxa es consistente abajo. Toluca es inconsistente en el medio. Los tres casos son útiles para calibrar expectativas y narrativas.
¿QUÉ DICEN 8 AÑOS DE HISTORIA DE LA LIGA?
Después de analizar 16 torneos completos, la Liga MX Femenil revela una estructura piramidal muy definida a partir de la posición final promedio de los equipos:
Élite: Tigres (2.2°), Monterrey (3°) y América (3°) han clasificado a Liguilla en el 100% de los torneos. Entre los tres acumulan 13 de los 16 campeonatos. Su desviación estándar es bajísima: siempre están arriba.
Aspirantes: Guadalajara (4.1) y Pachuca (4.6) clasifican a Liguilla en el 94% de los torneos. Tienen 3 títulos combinados. Están un escalón abajo de la élite, pero claramente separados del resto.
Media tabla: Pumas (7.9), Atlas (8.2) y Toluca (8.4). Clasifican a Liguilla entre el 56% y el 69% de las veces, pero rara vez avanzan más allá de Cuartos de Final. Su desviación estándar es más alta: pueden dar sorpresas en ambas direcciones.
Zona baja: El resto de los equipos promedia por debajo del 10° lugar y clasifica a Liguilla en menos del 40% de los torneos. Algunos, como Necaxa, nunca han clasificado.
La hegemonía del ‘Big 5’
Los números son contundentes. En 16 torneos se han disputado 64 plazas de semifinales (4 por torneo). El ‘Big 5’ (Tigres, Monterrey, América, Guadalajara y Pachuca) ha ocupado 59 de esas 64 plazas. Eso es el 92%. Solo 4 equipos diferentes han llegado a semifinales en la historia de la Liga: Atlas (2 veces CL21 y AP 21), Querétaro (1 vez, AP20), Toluca (1 vez - CL18) y Cruz Azul (1 vez - AP25).
Los títulos están aún más concentrados. En 16 torneos, solo 5 equipos han sido campeones: Tigres (7), Monterrey (4), Guadalajara (2), América (2) y Pachuca (1). Nadie más.
Los "grandes" que no lo son - Aquí está el corazón del problema de las expectativas:
Toluca promedia el 8° lugar y clasifica a Liguilla en el 56% de los torneos. Solo tiene 1 semifinal (CL 18). Su desviación estándar de 3.02 lo hace el equipo más impredecible de la zona media: puede terminar 4° o 15° con la misma probabilidad.
Pumas también promedia el 8° lugar y clasifica a Liguilla en el 69% de los torneos. Suena bien hasta que ves el detalle: en 16 torneos, 0 semifinales. Cero. Ha clasificado a 11 Liguillas y SIEMPRE ha sido eliminado en Cuartos de Final. Su techo histórico es el 5° lugar.
Cruz Azul promedia el 11° lugar. Sólo ha clasificado a Liguilla en 3 de 16 torneos (19%) y tiene 1 Semifinal en su historia (AP 25). Su desviación estándar de 3.31 indica que es volátil: puede estar en el 4° o en el 16°.
¿Por qué asumimos que estos equipos deberían pelear arriba? Por el efecto ‘halo’: un sesgo cognitivo que transfiere atributos de un contexto a otro sin justificación. Cruz Azul, Pumas y Toluca son llamados "grandes" en el futbol varonil mexicano, pero en la femenil, su historia cuenta algo muy diferente. Es un lienzo distinto. Y aunque el escudo es el mismo, la realidad (y las expectativas) no.
EL PRESENTE: ÚLTIMOS 2 AÑOS, TENDENCIAS Y LO QUE REVELAN
Hasta ahora, hemos hablado de la historia, pero qué pasa con el presente. Para ellos analizamos los últimos 4 torneos (Clausura 2024 a Apertura 2025) para ver si valida o contradice los 8 años de historia. ¿La respuesta? Lo confirma casi en su totalidad.
El ‘Big 5’ ocupó 15 de 16 semifinales, lo que equivale al 94%.
Los 4 campeonatos fueron para equipos del Big 5: Monterrey (2), Pachuca (1), Tigres (1).
Pumas clasificó a 3 de 4 Liguillas y fue eliminado en Cuartos las 3 veces.
Necaxa sigue sin clasificar.
Los últimos 2 años dicen lo mismo que los 6 años anteriores.
Proyectos en crecimiento
Bravas de Juárez es la historia de transformación más impresionante de LigaMx Femenil. Fue el peor equipo de la liga durante 2.5 años (AP19-CL-22). Hoy, lleva 4 Liguillas seguidas y promedia el 7° lugar en los últimos 2 años. Su desviación estándar bajó de 5.01 (la más alta de la liga) a 1.30 (una de las más estables). Ya se estabilizó arriba.
Cruz Azul muestra señales de mejora. Pasó de promediar 11.4° histórico a 10.5º. Llegó a su primera semifinal en el Apertura 25, pero hay que ser cautos: en los otros 3 torneos recientes terminó 16°, 12° y 10°. Su ‘éxito’ todavía puede ser circunstancial.
Aquí entra el sesgo de lo reciente. Cruz Azul llegó a Semifinales en el Apertura 25 y de pronto la conversación cambió: "El proyecto ya despegó", "Ya son candidatas", pero en los otros 3 torneos terminó 16, 12 y 10. Una semifinal en 16 torneos no borra 15 torneos de inconsistencia.
Este sesgo de lo reciente nos hace dar más peso a lo que acaba de pasar que a toda la historia. Y la historia dice que esa semifinal, por ahora, es la excepción.
Proyectos estancados
Y sí, aunque me duela, Pumas lleva 8 años haciendo exactamente lo mismo: clasifica a Liguilla, pierde en Cuartos. Repite. Es consistente, pero estancado. Algo le falta para dar el siguiente paso.
Con Pumas aparece otro sesgo: la falacia del apostador. Mucha afición argumenta que "llevamos 16 torneos sin pasar de Cuartos, ya nos toca". Pero las probabilidades no funcionan así. Cada torneo es independiente. Si el equipo no ha cambiado estructuralmente, no hay razón para esperar un resultado diferente. La historia no le "debe" nada a nadie.
Querétaro y León viven entre el 10° y el 14° lugar desde hace años. Ni suben ni bajan. Son el centro de la tabla.
Proyectos en declive
Santos es el caso más grave. Pasó de promediar 13.5° histórico a 16.5° reciente. Lleva 4 torneos consecutivos entre el lugar 15° y 17°. Pareciera ser un proyecto en caída libre, aunque los resultados en el actual torneo hacen ver que su desempeño ha mejorado: ha perdido 4 partidos por 1 gol.
Atlas pasó de ser un equipo de Liguilla (62% histórico) a clasificar solo 1 de los últimos 4 torneos (25%). Su promedio cayó de 8.2° a 10.5°. La era de semifinales quedó atrás.
Puebla debutó con un 6° lugar en el Clausura 19. Hoy promedia el 16° lugar. Es lo opuesto a Juárez: un proyecto que arrancó con ambición y va en caída libre.
Mazatlán hizo su mejor torneo en el debut (Apertura 20, 10° lugar). Desde entonces, promedia el 16° lugar. Nunca ha clasificado a Liguilla.
Conclusiones
Los resultados reflejan decisiones institucionales. Un equipo no termina 16 torneos consecutivos en el Top 4 por suerte. Un equipo no termina 16 torneos consecutivos fuera de Liguilla por mala fortuna.
No tenemos acceso a los presupuestos de los clubes, pero la consistencia habla por sí sola. Si Juárez pasó de 18° a 5°, algo cambió en el proyecto. Si Puebla pasó de 6° a 17°, algo se abandonó. Tigres lleva 8 años peleando títulos, alguien decidió invertir para eso.
La consistencia (buena o mala) es el reflejo del compromiso institucional con el futbol femenil. Antes de reclamarle al técnico o a las jugadoras, vale la pena preguntarse: ¿está invirtiendo mi directiva lo necesario para competir?
Y punto personal importante. Quizá sea importante dejar de hablar de ‘obligación de obtener títulos’ y quizá el problema empieza con la palabra "obligación". Es una sentencia que solo admite un resultado: el título. Todo lo demás es “fracaso”.
Pero si cuatro equipos tienen "obligación" de campeonato y solo hay un campeón por torneo, estamos diseñando un sistema donde tres equipos fracasan cada seis meses. No importa si llegaron a la final, si dominaron la temporada regular, si jugaron el mejor futbol. Si no levantaron el trofeo, fallaron.
Tal vez en lugar de hablar de obligaciones, deberíamos hablar de expectativas realistas. Tigres, Monterrey y América deben pelear el título. Eso es diferente a decir que están obligados a ganarlo porque ganar es una posibilidad, no una garantía. La "obligación" termina por alimentar una narrativa de fábrica de fracasos que no ayuda a nadie.
LA TABLA DE EXPECTATIVAS REALISTAS
Basándonos en 16 torneos de historia y la validación de los últimos 2 años, esta es la exigencia justa para cada equipo:
a) PELEAR EL TÍTULO - Si no pelean el título, se les puede cuestionar. Tienen los resultados que lo respaldan
b) ESTAR EN LIGUILLA Y PELEAR SEMIFINALES - Deben estar en Liguilla y pelear por avanzar. El campeonato es aspiración, no obligación
c) EXIGENCIA DE LIGUILLA - Clasificar a Liguilla es lo esperado, pero pasar de Cuartos sería un logro, no una obligación
d) LIGUILLA ES UN PLUS - Para estos equipos, clasificar a Liguilla ya es un buen torneo.
e) CONSOLIDAR PROYECTO - Exigirles Liguilla siempre es prematuro. El objetivo es crecer de manera sostenida
f) SOBREVIVIR / CONSTRUIR - Para estos equipos, el objetivo es establecer bases. Exigirles Liguilla hoy es ignorar su realidad
ANTES DE EXIGIR, REVISEMOS LA HISTORIA
Si tu equipo promedia el 11° lugar y solo ha clasificado a 3 Liguillas en 16 torneos, exigirle campeonato es ignorar la realidad. Si tu equipo lleva 16 torneos sin pasar de Cuartos de Final, exigirle semifinales es negar la evidencia.
Los datos de 8 años confirman lo que ocurre torneo tras torneo. Los equipos de arriba siguen arriba; los de abajo, también. Los los proyectos que crecen o caen lo hacen por razones que van más allá de la cancha. La consistencia no miente. Revela el nivel real de cada equipo y el compromiso real de cada institución.
Antes pedir la cabeza del DT, de exigir títulos que tu equipo nunca ha peleado, hagámonos una pregunta simple: ¿qué ha demostrado mi equipo a lo largo del tiempo?
Calibrar expectativas no es solo revisar datos, también es reconocer los sesgos que distorsionan cómo los interpretamos.
Tal vez no es que los equipos nos fallen. Tal vez somos nosotros, esperando algo que nadie nos prometió.


Puma desde la cuna. Vivo en la intersección de la investigación de mercados, el análisis de futbol y mantener la cordura del caos chilango. El futbol ha sido mi guía moral desde hace mucho tiempo. Hoy, el futbol femenil, aún más.
@un_equipo_diferente/