Claudia Cid: Del sueño europeo a la negligencia

Fotografía: IG @Claudia Cid

La ilusión de competir en el extranjero puede ser tan fuerte que pocas veces se cuestiona lo que la rodea. El problema aparece cuando esa ilusión no encuentra una estructura que la acompañe. Para Claudia Cid, la oportunidad de disputar torneos internacionales representaba un paso importante en su carrera. La propuesta llegó a través de su representante: un equipo en Albania buscaba reforzarse y ella aceptó sin dudar.

Claudia llegó al  KF Vllaznia Shkodër, con emoción y con expectativas altas. En ese momento se sentía contenta por competir fuera de México. Sin embargo, al incorporarse al club, se dio cuenta de que las condiciones no eran las mejores para trabajar de la mejor forma. “Sí me quedé un poco decepcionada por la infraestructura y la estructura que se manejaba”, explica.

El equipo contaba únicamente con un director técnico y una auxiliar técnica. No había preparador físico, doctor, fisioterapeuta. El dueño y presidente del club  no hablaba inglés y la comunicación con las jugadoras se realizaba a través de su hijo. Esas eran las únicas herramientas con las que se contaba para competir profesionalmente.


Una lesión, muchas ausencias

La lesión ocurrió la mañana del 4 de diciembre, durante un entrenamiento en las instalaciones del equipo. Inicialmente, no se pudo brindar atención médica inmediata debido a la ausencia de un doctor en ese momento. Varias horas después, por la tarde, la jugadora fue examinada por un médico externo al equipo femenil, quien esta a cargo de atender este tipo de casos de forma general. Tras la revisión, el médico concluyó que no presentaba ninguna lesión.

Pero ella seguía con dolor, con la rodilla inflamada y con una inestabilidad que no era normal. No era la primera vez que se lesionaba; en otros clubes ya había pasado por revisiones similares y conocía las pruebas que suelen realizarse en estos casos. Esta vez, asegura, no se hicieron todas las necesarias para descartar algo más serio. Decidió esperar, entendía que una lesión así requiere tiempo para valorarse con claridad. 

Días después, cuando la inflamación bajó un poco, volvió a pedir estudios, pero no obtuvo una respuesta. Claudia decidió hablar directamente con el presidente del club. Con alguien que  tradujera sus palabras del inglés al albanés. La respuesta que recibió fue: “¿Para qué quieres una resonancia? ¿Para tu cabeza? ¿Estás mal de la cabeza?”. Aquellas palabras la hicieron sentir frustrada, porque siempre fue  paciente.

Al acercarse las vacaciones, la futbolista envió un último mensaje. Escribió la fecha exacta de su vuelo a México y añadió: “Si necesito quedarme para que me revisen, puedo hacerlo, pero avísenme”. Nuevamente no hubo respuesta. Sus estudios se realizaron finalmente el 28 de diciembre en México, y el 3 de enero la resonancia confirmó su lesión: el ligamento cruzado anterior roto, el menisco dañado y la necesidad de una cirugía.

Fotografía: IG @Claudia Cid

Claudia notificó al club y su respuesta fue la terminación de su contrato y una carta en la que decían que no se harían cargo de la cirugía, porque según sus reglas no hacían cosas quirúrgicas. También mencionaba supuestas indisciplinas por parte de la jugadora, algo que Claudia niega y puede comprobar.


El  cuidado y acompañamiento que un club debe brindar en situaciones como estas  se convirtió en abandono. Claudia se lesionó trabajando para su club; no jugaba por pasión, jugaba por su carrera, por sus sueños. Y aun así, sus solicitudes fueron invalidadas, sus palabras minimizadas y su situación tratada como exageración. La indignación no está solo en la lesión, sino en la manera en que la dejaron sola, sin respaldo ni reconocimiento de la responsabilidad del club. La ilusión de competir se enfrentó a la crudeza de la indiferencia y la negligencia: su trabajo puso en riesgo su cuerpo y la respuesta fue desdén, burlas y excusas.

Lo que el futbol también enseña

Fotografía: IG @Claudia Cid

Claudia Cid quiso dejar un mensaje sobre lo que vivió y lo que aprendió de esta experiencia: A las  jugadoras y jugadores, porque esto también pasa con hombres, aunque lamentablemente más con mujeres, que tengan cuidado:  Siempre hay que investigar bien el equipo y el entorno al que llegas.

“Yo cometí el error de no preguntar, de no investigar; fui con la idea de que, al ser Europa y estar asociado a la FIFA y a la UEFA, todo iba a estar bien. Creía que nada podía salir mal. Pero lo que me pasó puede pasar en cualquier otro lado, incluso en México. No necesariamente en los primeros equipos femeniles, pero sí en categorías más jóvenes, como la sub-19”, explica.

La profesionalización del futbol femenil no se mide solo en torneos internacionales o en discursos institucionales, sino en la manera en que se responde cuando una jugadora necesita respaldo. Porque cuando el cuerpo es herramienta de trabajo, la protección no debería ser negociable. Cuando eso no ocurre, no es un descuido: es una responsabilidad que alguien decidió no asumir.

La empatía también juega

Tras hacer pública su situación a través de redes sociales, Claudia Cid encontró algo que no tuvo dentro del club: acompañamiento. Su caso comenzó a circular, y con ello llegaron mensajes, apoyo y muestras de empatía que también se tradujeron en acciones concretas. Ante la necesidad de cubrir una cirugía costosa, la futbolista organizó una rifa para recaudar fondos. La respuesta no tardó en llegar. Jugadoras, periodistas y medios de comunicación se sumaron a su causa, visibilizando su situación y mostrando que, fuera de la estructura que la dejó sola, sí existía una red dispuesta a respaldarla.

Entre esos apoyos, Claudia relata que el futbolista Miguel Layún se puso en contacto con ella y le ofreció hacerse cargo de los principales gastos de la operación. A este gesto se sumó el doctor Gerardo Meraz, quien brindó sus servicios sin costo.

También expresó su agradecimiento al doctor Francisco Marbán, quien la acompañará durante su proceso de recuperación. A nivel institucional, el Gobierno del Estado de Puebla, encabezado por Alejandro Armenta, así como la Secretaría de Deporte y Juventud, el subsecretario Mauricio García y el asesor Roberto Ruiz, brindaron respaldo a la jugadora, acercándose para conocer su situación y ofrecer apoyo. Claudia finalmente fue operada el 11 de marzo y se encuentra en recuperación.

Este acompañamiento no borra lo ocurrido, pero sí marca una diferencia: cuando las estructuras fallan, la respuesta colectiva puede sostener. En medio de una experiencia atravesada por la incertidumbre, la empatía se convirtió en un punto de apoyo para continuar.



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