La cancha es de ellas
FOTOGRAFÍA : IG @Eleven Legends
El 8 de marzo ya pasó en el calendario, pero las reflexiones que deja siguen presentes. El Día Internacional de la Mujer es un momento para recordar la lucha de muchas mujeres que cuestionaron las reglas y abrieron espacios donde antes no podían estar. También es una oportunidad para mirar el presente y preguntarnos qué ha cambiado, qué sigue faltando y qué caminos todavía necesitan abrirse.
El futbol no es ajeno a la violencia ni a las desigualdades que viven las mujeres. Durante mucho tiempo se han escuchado comentarios como que el futbol femenil no le importa a nadie, que las mujeres no saben jugar o que el futbol no es para mujeres. Pero la realidad muestra otra cosa. Cada vez hay más personas en los estadios, más equipos, más jugadoras, más niñas que crecen viendo a mujeres dentro de la cancha. Y sobre la idea de que las mujeres no saben jugar, hay demasiados ejemplos que demuetras el enorme taleto que tienen en el futbol.
FOTOGRAFÍA : IG @Eleven Legends
Aun así, muchas veces resulta más fácil seguir hablando desde el machismo o desde la ignorancia. Quitarse esa venda no siempre es sencillo, porque implica reconocer una realidad distinta: que una mujer ocupando un espacio en el deporte no representa una amenaza. Es, simplemente, un acto de libertad.
Por eso, los comentarios misóginos, las opiniones disfrazadas de violencia y todo lo negativo que se sigue diciendo sobre las mujeres dentro del deporte no debería convertirse en un límite para dejar de hacerlo porque sería olvidar a esas mujeres que estuvieron antes. Que jugaron, trabajaron y resistieron cuando el contexto les decía que no. Algunas lo hicieron sin reconocimiento, otras vieron sus carreras terminar antes de tiempo, pero aun así dejaron algo importante: un camino abierto.
Y una forma de honrarlas es seguir ocupando esos espacios. Incomodar cuando sea necesario y no permitir que hagan sentir a una mujer que no sabe de deportes o que ese no es su lugar. Porque el deporte también es un espacio de TODAS. Las mujeres no llegaron al deporte para pedir permiso. Llegaron para jugar, competir y quedarse. Y mientras eso siga pasando, la historia seguirá avanzando.

